Historia

Desde su creación en 1972, el Instituto Nacional del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) contempló la necesidad de  realizar estudios de investigación que le permitieran contar con la información indispen sable para orientar los esfuerzos en materia de construcción de vivienda de forma racional. A pesar de los estudios sobre condiciones económicas de diseño, materiales y procedimientos constructivos, al consolidarse la función del Instituto como organismo financiero, las investigaciones dejaron su constitución y trascendencia.

El Departamento de Desarrollo Urbano y Vivienda, de pendiente de la Subdirección Técnica del Infonavit, se creó en 1972 para elaborar los lineamientos de las políticas de vivienda, el diseño, los índices de costos, las estimaciones y la factibilidad técnica de los programas de vivienda. En 1976 cambia la organización estructural y un año después se le designa oficialmente como Departamento de Diseño Urbano y Vivienda. En 1983 se crea la Oficina de Ingeniería y Proyectos Especiales, así como una Subjefatura a cargo del control de las investigaciones técnicas sobre construcción de la vivienda.

En este periodo se desarrollan dos proyectos editoriales de investigación y difusión sobre la vivienda en México: la gaceta Informavit, publicada de 1974 a 2006; y la revista Vivienda, publicada de 1975 a 1994. Esta última se publicó en dos épocas; la primera fue de 1975 a 1989, con 14 volúmenes, y la segunda, de 1990 a 1994. En ambas publicaciones se documentaron proyectos de investigación y análisis sobre la situación del desarrollo urbano y la vivienda en el país, así como información relevante sobre los programas, actividades, noticias, consejos y asambleas, entre otros temas de carácter institucional. En 1980 se crea el Programa de Investigación, que integraría las prototipos de construcción e investigaciones económicas orientadas a respaldar acciones fundamentales con propósitos programáticos. Como parte del Departamento de Estudios Económicos y Sociales, perteneciente a la Subdirección Financiera, se realizaron estudios para determinar la necesidad y demanda de vivienda urbana y así evaluar los efectos de la actividad gubernamental sobre vivienda. Para entonces, el Instituto construía dos de sus primeros y emblemáticos conjuntos, Iztacalco y El Rosario. Mensualmente se elaboró la Agenda Estadística Infonavit para referir los estudios específicos del Instituto con el fin de elaborar estudios sobre la evolución y las perspectivas de la industria de la construcción y la vivienda.

En 1981 se firma el primer convenio institucional entre el Infonavit y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para llevar a cabo investigaciones en materia de desarrollo urbano, vivienda y construcción. Ese mismo año, el Infonavit construye viviendas prototipo bajo el Programa de Aprovechamiento de Energía Solar en San Luis Potosí, La Paz, Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, Ciudad Juárez y Mexicali. Se adiciona y reforma la Ley del Infonavit para reducir el costo de las viviendas. Por ejemplo, mediante la eliminación de los gastos por la intervención de notarios públicos, con lo que se incrementa el otorgamiento de créditos, alcanzando una cifra de 52 mil créditos (Informe anual, 1981). En 1982 se aprobarían 12 nuevos estudios y se asignaría el terreno “La Greca” en Tepepan para instalar el Centro de Investigación y Experimentación de Vivienda Infonavit.

En 1984, el Programa de Investigación se integra como una Subjefatura del Departamento de Diseño e Investigación y se inicia la construcción del centro, equipado con laboratorios para la realización de pruebas de materiales y sistemas constructivos. Se hicieron nuevas ediciones, revisadas y actualizadas de normas técnicas y especificaciones de construcción, además de estudios de mercado y evaluaciones socioeconómicas de los conjuntos del Instituto. Esto permitió establecer criterios sociales para la determinación de las dimensiones mínimas de la vivienda financiada por el Infonavit. Conjuntamente con las áreas financiera y técnica se elaboró una propuesta que fue aprobada por el Consejo de Administración para incrementar la superficie mínima de las viviendas de 50 a 55 metros cuadrados. En ese mismo año también inició la operación del Centro de Capacitación para facilitar la atención de las necesidades institucionales.

En 1985 se aprobó la organización de la Subdirección Técnica y dos años después la creación del Departamento de Diseño e Investigación de la Subdirección Técnica, con el objetivo principal de lograr las mejores condiciones técnicas, físicas, sociales, ambientales y humanitarias en la construcción de vivienda. Funcionó como impulsor de metodologías y manuales de investigación aplicados en distintas áreas: Laboratorio de Experimentación y Pruebas, Investigación y Diseño Experimental, Normas Técnicas, principalmente en estudios dirigidos al uso de la técnica de coordinación modular en sus proyectos de vivienda. Luego de varias modificaciones en cuanto a funciones y estatutos, en 1992 se acotaron objetivos para la investigación aplicada de normas de ingeniería, sustitución de materiales, ecotecnologías, prototipos, validación y evaluación de vivienda.

A partir de 1994, el Departamento de Investigación se transforma en la Gerencia de Investigación y Desarrollo Tecnológico, cuyas políticas estarían orientadas al campo de la tecnología, el desarrollo urbano, social y arquitectónico con la participación de diversas instituciones públicas, privadas y especialistas, a través de convenios y concursos encaminados al mejoramiento de los programas. La gerencia se encargó de los convenios interinstitucionales, apoyándose en las instalaciones y el personal de instituciones de Enseñanza Superior y Centros de Investigación, realizándose diversas investigaciones con la UNAM, el Colegio de México y el Centro Nacional de Prevención de Desastres.

Las principales líneas de investigación desarrolladas hasta 1998 fueron: ahorro y tratamiento de agua; utilización de energías no convencionales; diseño bioclimático y ecológico; industrialización de materiales; resistencia física; simplificación constructiva; coordinación modular; propiedades técnicas y producción de materiales. Entre los resultados más destacados estuvieron el diseño de un sistema de vivienda modular denominado “La Morada” y el inicio de la publicación anual

El estado de la vivienda en México, estudio de vivienda en cincos conjuntos habitacionales del Infonavit.

Así se ha construido y sustentado el conocimiento, la investigación y la creación de los programas y esquemas de financiamiento del Instituto, siempre con la convicción de promover la realización de estudios e investigaciones sobre aspectos relacionados con la vivienda entre promotores, constructores, desarrolladores de vivienda, instituciones y centros de enseñanza. En 2009 se crea la Subdirección de Sustentabilidad para incidir en el valor patrimonial de la vivienda financiada por el Instituto incrementando la plusvalía de las viviendas, promoviendo y generando ahorros en el consumo de energía y agua, y procurando la cohesión y el bienestar social. Seis años después, se consolida un proyecto que genera mejores prácticas y el análisis crítico de la realidad de la vivienda en México a partir de la concentración, consolidación y fortalecimiento del sector.

El Centro de Investigación para el Desarrollo Sostenible (CIDS) fortalece y articula el trabajo de académicos e investigadores con el del Infonavit para ser la mejor institución financiera de la seguridad social en México, al ofrecer los productos y servicios más adecuados para que cada trabajador pueda acceder a una vivienda de calidad y así consolidar un patrimonio que le permita contar con mayor calidad de vida. Con objetivos alineados, a la vez se busca generar valor para los trabajadores, sus familias y comunidades a través de soluciones que les permitan incrementar su patrimonio de forma sostenible a lo largo de su vida laboral y durante su retiro. Para esto, en el CIDS se promueve la investigación aplicada y se fortalece la coordinación interinstitucional para el desarrollo sostenible.

El CIDS es un actor fundamental para el cumplimiento de la misión, visión y objetivos estratégicos del Instituto.

Esta publicación es un instrumento de divulgación y generación de conocimiento. En el primer número de Vivienda, publicado en diciembre de 1975, el Lic. Jesús Silva Herzog escribió que la revista sería “una oportunidad de integración entre especialidades para encontrar un enfoque verdaderamente integral de la vivienda. La revista aspira a recoger y divulgar la suma de experiencias —logros y fracasos— que han tenido y siguen conquistando cada día todas las personas e instituciones que tienen que ver con la vivienda popular. Sus páginas están abiertas a todos los rumbos y a toda colaboración constructiva”. En esta tercera época, sirva este primer volumen para difundir y compartir proyectos ejemplares e investigaciones que robustecen nuestra aproximación histórica, urbana, arquitectónica, económica y social sobre la vivienda en México y su brillante porvenir.

 

PRESENTACIÓN.

En 1976, el filósofo canadiense Marshall McLuhan visitó México para comunicar su contundente aforismo (“el medio es el mensaje”) vinculado a la vivienda al decir que “la vivienda no es el mensaje, es el medio ambiente” y que “un programa de vivienda es realmente un programa piloto de educación, re-educación y vida en este siglo”. Durante su corta visita para recorrer los recién inaugurados conjuntos habitacionales del Infonavit: Iztacalco y El Rosario, McLuhan recibió un mensaje de escala y densidad, pero sobre todo de diversidad habitacional. Iztacalco, con 5 mil 691 viviendas y El Rosario con 17 mil 263. Ambos notables equipamientos urbanos con más del 50 % de área libre y tipologías de 50 a 104 m2. McLuhan reiteraba que lo importante de la vivienda no radica solamente en la casa sino en el entorno, el diseño global y sus efectos colaterales. En una entrevista publicada en el tercer número de la revista Vivienda, decía que lo relevante para habitar son los tipos de vida: “la vivienda, su diseño global, el medio ambiente creado por ella, transmiten un lenguaje, comunican algo a quienes los viven. La principal clave para una ciudad inteligente no es la tecnología, es la gente inteligente. La forma y disposición de las casas determina exactamente la relación que habrá entre sus miembros. En un aeropuerto se ponen las sillas juntas, de tal manera que nadie hable con nadie. Los psicólogos saben muy bien cómo colocarlas para que no haya conversaciones. De la misma forma se pueden colocar las casas: en una fila, en una calle, de tal manera que se distribuya esa comunicación.

La gente de una calle no se comunica entre sí, es decir, en una calle recta cada quien habla sólo con el vecino de junto”.

A su modo, haría una radiografía a partir de los modos de vida, el desarrollo sostenible y su posible valor patrimonial. Más de cuarenta años después, el estado actual de la vivienda en México se ha transformado radicalmente. McLuhan habría pensado que no entendimos su mensaje. Infonavit otorga más de 300 mil créditos de vivienda al año; todos los días se integran mil 500 viviendas financiadas por el Instituto a las ciudades mexicanas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la vivienda aporta hasta 14 % del Producto Interno Bruto (PIB), aunque hay que desagregar estos 14 puntos para entender su dimensión real, sin incluir el valor de la renta imputada equivalente al 8 %, dejando el 6 % a la construcción de vivienda nueva.

¿Qué pasa con nuestro territorio? El consumo del mismo en la construcción de vivienda unifamiliar, sin contar infraestructura, fue de 15 millones 993 mil 161 m2 en 2015, considerando un lote promedio de 93 m2. El predio que hoy genera la mayor discusión en los ámbitos políticos y ciudadanos es el del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y cuenta con 7 millones 464 mil 300 m2. Los desarrollos habitacionales y sus distintos clústeres de vivienda ocupan territorios similares o mayores en extensión a manchas urbanas de otros países con poblaciones que rebasan los millones de habitantes. Sin embargo, por omisiones y casos de corrupción, el otorgamiento de permisos provoca un cambio demográfico de 10 mil a más de 100 mil habitantes en lapsos de tres años. Existe un total de 191 mil 917 viviendas abandonadas en el inventario de la Unidad de Solución Social del Infonavit, que corresponde al 5.42 % del portafolio hipotecario. La falta de capacidad administrativa y la extensión del territorio de dichos desarrollos ha dado origen a ciudades dormitorio, donde no existe calidad de vida ni mucho menos valor patrimonial.

¿Falta de incentivos y sanciones? Sí, pero también desconocimiento y lenidad. El 54 % de los planes y programas de desarrollo urbano no están actualizados o simplemente no existen. Únicamente 6 de las 59 zonas metropolitanas del país cuentan con normativas actualizadas. Con el fin de abatir el rezago habitacional y debido a que el suelo es más barato en las periferias de las ciudades, mucha vivienda fue construida en zonas carentes de servicios municipales.

Un incremento de 1 km de distancia a los centros de empleo implica un aumento de 500 viviendas en situación de abandono.

Los Perímetros de Contención Urbana (PCU) son una herramienta del Gobierno Federal para orientar los subsidios a la vivienda mejor ubicada, sin embargo no existe una relación directa entre los planes de desarrollo urbano y la delimitación de los perímetros, algunos incluso se desarrollan sobre Áreas Naturales Protegidas y humedales, en zonas de riesgo de inundación o deslizamiento. Sobra decir que esta información no se toma en cuenta para el otorgamiento de subsidios y créditos hipotecarios.

Con el objetivo de abatir el rezago habitacional, durante muchos años se incentivó la construcción masiva de vivienda lejos de los núcleos urbanos, sin infraestructura ni equipamiento suficiente. La falta de comunicación entre los Organismos Nacionales de Vivienda (Onavis), las comisiones de vivienda y los sistemas del sector provoca situaciones donde es posible que un mismo desarrollo presente altos índices de abandono y siga generando créditos de vivienda nueva con subsidio. De tal forma, 8 de cada 10 viviendas en esta condición son abandonadas nuevamente.

Actualmente, 67 % de las viviendas no cumplen con estándares de alta calidad de acuerdo a la Evaluación Cualitativa de la Vivienda y su Entorno (ECUVE). El Índice de Cartera Vencida (ICV) es 30 % mayor para viviendas con baja calidad en comparación con las de alta calidad, lo que podría traducirse en una pérdida adicional para el Instituto de hasta 1 mil 175 millones 258 mil 560 pesos al año por no exigir ECUVE Alto en financiamiento de viviendas. Para entrar en contexto, de acuerdo al Índice de Satisfacción al Acreditado (ISA) 2015 realizando anualmente por Infonavit:

  • 16 % de los acreditados no recibió su casa en la fecha prometida, y el 26.2 % demoró 10 meses o más la recepción de su vivienda a pesar de estar pagando su crédito.
  • 30 % reporta estar insatisfechos con el precio que están pagando por su vivienda con relación a lo que recibieron.
  • 45 % está insatisfecho con la calidad de los materiales de su casa y 46 % con respecto a las áreas recreativas del desarrollo habitacional.
  • 42 % está inconforme por la lejanía de los servicios de transporte, comercios, escuelas e iglesias alrededor de su vivienda.
  • 48 % no volvería a adquirir su vivienda con el desarrollador que le vendió su casa.
  • 57 % no recomendaría a familiares, amigos o compañeros adquirir una casa con el desarrollador.
  • 44 % tuvo algún problema con los aspectos de construcción de su vivienda (grietas, goteras, fugas de agua o gas, entre otras) de los cuales al 50 % nunca le fueron resueltos.
  • 94.6 % paga un monto mensual de entre mil 500 a 3 mil pesos por concepto de crédito hipotecario al Infonavit.
  • 45 % reporta que si tuviera problemas y no pudiera pagar el crédito, no le afectaría mucho perder su casa.
  • 7 % declara que vive peor en su nueva vivienda que en la anterior, principalmente porque queda demasiado lejos de su trabajo (52 %), es muy pequeña (15 %), queda lejos de cualquier equipamiento urbano (11 %) y porque zona en que se ubica es insegura (9.2 %).
  • 50 % de las viviendas financiadas por Infonavit están habitadas por cuatro o más personas.
  • 8.3 % de las viviendas cuenta con una sola habitación para dormir, a pesar de que son créditos que se originaron con la nueva política de vivienda de dos cuartos, establecida durante el primer semestre de 2013.
  • 37 % invierte dos horas o más en trasladarse a su trabajo y regresar a su vivienda, pese a los PCU vigentes.
  • 73.4 % paga más de 25 pesos en gastos de transporte, es decir, hasta 750 pesos al mes, lo cual representa hasta el 43 % del pago de la hipoteca mensual al Infonavit.
  • 32 % reporta que su conjunto habitacional está en mal estado y sin mantenimiento.
  • 19 % siente la necesidad de abandonar su conjunto habitacional.

Estas cifras afectan al sector, opacan la imagen y labor institucional de funcionarios, empresarios y trabajadores comprometidos con su labor, pero sobre todo, a los derechohabientes, quienes son los más perjudicados como habitantes y usuarios finales de la vivienda.

A 44 años de la fundación del Infonavit muchos de los conjuntos habitacionales financiados por el Instituto presentan deterioro físico aunado a problemas de convivencia vecinal. Persiste una falta de conocimiento sobre los regímenes condominales y se perciben alteraciones en el uso de suelo establecido inicialmente para la vivienda. Con el paso del tiempo se generan invasiones de los espacios públicos destinados a servicios, espacios de convivencia, jardines o estacionamiento.

Esto lleva a la pérdida y deterioro de las áreas comunes, y debido a la ausencia de esquemas de organización vecinal y al incumplimiento o inexistencia de cuotas de mantenimiento, los conjuntos pierden valor patrimonial, disminuyen la calidad de vida de sus habitantes y carecen de cohesión social.

Recientemente, a partir del establecimiento de la nueva política de vivienda en México que busca la coordinación interinstitucional, la investigación sobre vivienda adquirió una importancia sustancial; se transita así a un modelo donde los créditos y subsidios se orientan al fomento del crecimiento sustentable e inteligente; se reduce de manera responsable el rezago de la vivienda; y se promueva la redensificación para procurar los desarrollos certificados para una vivienda digna.

En 2013, el Infonavit y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) firmaron un convenio de colaboración para la investigación y diagnóstico de conjuntos habitacionales del Instituto, como parte del programa Mejorando la unidad, desarrollado por Infonavit en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi). De 2013 a 2015 se consolidan los proyectos sociales y ambientales del Instituto, así como el desarrollo de proyectos de difusión y generación de conocimiento como la Cumbre Internacional de Financiamiento a la Vivienda, el Premio Internacional de Tesis de Investigación (en colaboración con el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad) y el Concurso FIVS Infonavit. A su vez, se lograron convenios de vinculación e intercambio académico con universidades internacionales como Yale, Harvard y la Architectural Association.

En 2016, con base en los nuevos objetivos estratégicos del Instituto, se consolida el Centro de Investigación para el Desarrollo Sostenible (CIDS) con la finalidad de impulsar y fundamentar los temas de investigación aplicada, análisis, diagnóstico, documentación, y difusión de mejores prácticas para dar a conocer el estado actual de la vivienda en México. Además de fomentar el desarrollo sostenible de la vivienda financiada por el Instituto a través de la instrumentación de estrategias para fomentar el desarrollo integral comunitario, maximizando los beneficios sociales y ambientales, el CIDS busca posicionarse como un líder crítico sobre los estudios del sector para fortalecer las capacidades internas tanto de financiamiento hipotecario como de competitividad y crecimiento urbano. Se trata de un centro multidisciplinar y vinculante que basa sus acciones y toma de decisiones en rigurosos estudios, indicadores analíticos y programas de educación continua, propiciando así la participación de la comunidad, empresarios, trabajadores, autoridades e investigadores.

Se busca la generación de trabajos de investigación pero también de herramientas metodológicas, creativas, cognitivas, estratégicas y sostenibles. De tal forma, partimos del análisis de información sectorial para incidir en el diseño e implementación de políticas públicas en materia habitacional y urbana. El CIDS suma voces y estrecha lazos de colaboración. Establecimos ejercicios que integran líneas de investigación y práctica académica-profesional enfocados en el mejoramiento, ampliación, redensificación, regeneración, establecimiento de usos mixtos e hipotecas verdes, monitoreo y evaluación, mejoramiento de la calidad de construcción, sostenibilidad, validación y certificación, y en el desarrollo de programas de investigación, el estrechamiento de las relaciones institucionales, el establecimiento de foros, y la divulgación a través de publicaciones y exhibiciones.

Con el mismo ánimo y valores institucionales de la primera época de la revista Vivienda, nos complace presentar los primeros cimientos del CIDS.

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